Este es el sitio poético de Laura Martínez Coronel.

UN ESCOMBRO/ESO

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Alguna vez te vi en la madrugada màs triste,el agua, el guante, la mano, ira
tu rostro desconocido, la piel fuego, esa metàstasis de la alegrìa
dos dìas estuviste amàndome con furia y sed, aquella imagen y despuès ese goce de pezones lobos bestias salvajes eternas
como pudiste creer que yo no te amaba que en aquella tarde de iglesia imposible estaba solo un rìo sucio en el que tratè de comprender-inùtilmente-el significado de un grito
como pudiste dejarnos a la sombra de un cuchillo si eramos de veras nosotros únicos
torpeza de cueva no defendernos

-nuevamente la sombra-repetí herida, no podìa con la boca muerta , costaba beber el agua
como pudiste decime, veo la puerta, la destrucciòn del jardìn, el aljibe helado
la linterna pequeña, la foto aquella
salì de vos como de un derrumbe salì a horcajadas me encorvè para arrastrarme luego
solo un mes despuès otro hombre me instalò en su sexo
le di mi matriz abierta furiosa no pude hacer otra cosa que huir con vos adentro

como pudiste decime, como pudiste
despuès anduve en puertos, escuchè el mar entre gemidos ajenos, conocì un fuego desmedido que se apagò en mis ojos
tratè de perdonarle a la vida todo solo por haber llegado a la voz de otro hombre luego, al que me propuse querer en serio
me despidiò en una terminal enredado en ruegos
yo no sabìa si todo era así, a causa del sueño, ya sabes, no me gusta que la primera luz me sorprenda-tampoco pude-
él es casi un monarca de la agonìa màs bella y lo dejè tendido bajo un espejo-

cómo pudiste te digo acaso moriste,yo sé que el desgarro mutuo es grave, confieso
despuès dije que no volvieras a hablarme nunca pero secretamente esperaba que huyeras del precipicio como quien sonàmbulo escupiera todos los andamios, violento, para llegar a nosotros y para siempre

soy una casa parecida a un escombro ileso
un escombro
eso.

(...)

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No te vi dormir
no me detuve
todo sucedió lejos de mi
tu respiraciòn es un paìs que no visito
tuve un hijo tuyo
muerto
dì mi corazòn en sacrificio

VOS

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y entonces sudè, estallè, establecì, decodifiquè
fui la aguja oxidada por donde disparaban niños mojados
emperatrices
hombres-otros, muertos, lejos-
cicatrices
dudas
me inclinè vagamente en la memoria de las flores y renunciè a mi nombre
solemne y dulce
no dije"yo", prohibido
salpiquè el polvo de los tìmpanos en el desierto
la espera del pliegue acercando la boca a un corazòn humano
violento
-tu corazòn herido, profundamente tierno, corazòn pensando-
feliz, estaba feliz, me descubrì
màs feliz que nunca
como un diablo fèrtil copulando con un monstruo
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